Historia de la Máquina de Coser / Venta de Máquinas de coser antiguas
MAQUINA DE COSER
La máquina de coser trabaja según un principio totalmente distinto al de la costura manual. En esta última, la aguja y el extremo libre del hilo atraviesan la tela y se estira de ellos desde el otro lado. Ninguna máquina de coser normal podría hacer esto, puesto que su aguja está unida al mecanismo y no puede soltarse. Además, la costura a mano se hace con una longitud de hilo limitada, pero que, a cada puntada, pasa entera a través de la tela (excepto la parte consumida ya en puntadas). Esto no sería práctico en una máquina de coser de alta velocidad, que ha de poder alimentarse de hilo de forma continua desde un carrete o bobina.
Actualmente hay algunas máquinas de gran complejidad que son capaces de imitar la costura a mano gracias a una aguja libre, "flotante", de doble punta, y otros dispositivos; sin embargo, la gran mayoría de las máquinas emplean las puntadas de cadeneta o de pespunte.
PUNTADA DE CADENETA
En la forma más sencilla de la puntada de cadeneta sólo se emplea un hilo, procedente de un carrete situado por encima de la tela, y que se enhebra por el ojo de la aguja (todas las agujas de máquina de coser tienen el ojo en el mismo extremo que la punta).
La aguja penetra en el tejido estirando un lazo de hilo. A continuación, se retira un poco, pero el rozamiento contra la tela evita la salida del hilo, que queda formando un lazo debajo de ella. Un engarzador, constituido básicamente por un gancho que oscila, llega transversalmente y coge el lazo, después de lo cual la aguja se retira por completo y el tejido se mueve hacia delante en la longitud de una puntada.
Ese engarzador mantiene el lazo bajo la tela en tal posición que, cuando la aguja vuelve a bajar, pasa a través de él antes de formar un nuevo lazo que, a su vez, es cogido por el engarzador. De este modo se va formando bajo el tejido una sucesión de lazos unidos engarzados entre sí.
PUNTADA DE PESPUNTE
Para llevar a cabo la puntada de pespunte se emplean dos hilos: uno sobre la tela, extraído de forma continua a partir de un carrete, la canilla, montada sobre el portacanillas situado en la lanzadera giratoria. El hilo superior, o hilo de aguja, se hace bajar de modo que atraviesa la tela, como en el procedimiento anterior, pero el lazo que forma es cogido por un gancho de la lanzadera, que se desplaza según una trayectoria circular (oscilante o de vuelta entera) y que hace pasar el lazo alrededor de la canilla, con lo cual queda atrapado el hilo que sale de ella.
La aguja se retira a continuación estirando del cruce de los hilos hasta el interior de la tela. De esta forma se crea una puntada que tiene el mismo aspecto por ambos lados de la costura; cada hilo corre a lo largo de una cara de la tela y se hunde a intervalos a fin de enlazarse, en el espesor de la tela, alrededor del otro hilo.
VENTAJAS RELATIVAS
La puntada de cadeneta se lleva a cabo con mucha rapidez; el valor habitual suele ser de 7.000 puntadas por minuto, lo que corresponde a una velocidad de 0,24 m/s con un largo de puntada de 2 mm. El pespunte no puede igualar estos valores, ya que da mayor tensión a los hilos. Pero la puntada de cadeneta de un solo hilo puede descoserse simplemente con estirar del hilo en el extremo de una costura sin rematar, o bien cortando una puntada y tirando de ella. Por lo tanto, sólo se utiliza cuando ello no tiene importancia, en determinadas máquinas industriales como las cosedoras de botones y las máquinas de hilvanar. También se empleó mucho en las primeras máquinas de coser. Otras máquinas de puntada de cadeneta emplean una cadeneta de dos hilos en las que un hilo inferior independiente se entrelaza, debajo del tejido, con la cadena normal y asegura así la puntada. Sin embargo, en este procedimiento se gasta mucho hilo, 5 cm. por cada centímetro de costura.
El pespunte es seguro y emplea sólo la mitad del hilo, aproximadamente, pero su uso es limitado, no sólo por su menor velocidad de operación, sino también por el hecho de que el hilo de la aguja ha de pasar alrededor de la canilla a cada puntada. Esto imposibilita que el hilo de la canilla pueda tomarse de una bobina grande y fija, y, puesto que el tamaño de la bobina está restringido por el del lazo que se puede estirar del hilo de aguja, su capacidad queda seriamente limitada. (El hilo inferior de una máquina de puntada de cadeneta de dos hilos puede, en cambio, extraerse de un carrete fijo). Por esta razón, la puntada de pespunte es más apropiada para las máquinas de coser domésticas, en las cuales la velocidad y la capacidad de hilo tienen menos importancia que en la industria, en la cual, por el contrario, suele preferirse la puntada de cadeneta. Esta también se empleó en muchas máquinas domésticas durante el siglo XIX.
TRANSPORTE
A cada puntada, la tela avanza impulsada por un mecanismo de transporte, consistente en una placa dentada que, por debajo del tejido, lo aprieta contra una patilla prensadora, suavemente apretada por un muelle. La placa de transporte tiene un movimiento continuo de cuatro pasos: arriba, adelante, abajo y atrás. Normalmente, este movimiento es reversible, a fin de mover el tejido en sentido contrario (para rematar el extremo de la costura mediante puntadas de retroceso); asimismo, la carrera de avance puede ser regulada para modificar la longitud de la puntada.
HISTORIA
La primera patente de una máquina de coser fue obtenida, en 1790, por Thomas Saint, un ebanista de Londres. Esa máquina hacía puntadas de cadeneta de un solo hilo y tenía una aguja ahorquillada que atravesaba un orificio hecho previamente por una lezna. Probablemente, tal máquina no llegó a ser construida, dado que en la especificación de la patente presentaba defectos de diseño de alguna importancia que la hacían inviable.
En 1810, un alemán, B. Krems, inventó la aguja de ojo en la punta, aunque no tuvo aceptación; en 1830, el sastre vienés Madersperger construyó una máquina, y casi simultáneamente la primera máquina de coser comercial fue construida en Francia, por Barthélémy Thimonnier, sastre también. Esta máquina estaba provista de una aguja de lengüeta que tendía a prenderse en la tela, y carecía de sistema de transporte de la tela, por lo que ésta era movido a mano; a pesar de esto, Thimonnier estableció con sus máquinas de coser una industria para confeccionar uniformes militares, lo cual funcionó con éxito hasta que las máquinas de coser fueron destruidas por los obreros manuales, temerosos de perder sus puestos de trabajo. Después de este tropiezo, Thimonnier abandonó los intentos para perfeccionar su modelo. La primera máquina de pespunte fue inventada en Nueva York, poco después de 1830, por Walter Hunt, pero tampoco fue explotada comercialmente. En 1846, Elias Howe, norteamericano, patentó otra máquina de coser, bastante parecida a la de Hunt, con un incómodo mecanismo de transporte que sostenía verticalmente el borde de la tela sobre una placa de hilván provista de puntas, y la hacía avanzar por la máquina. Al final de su recorrido, dicha placa volvía a su posición de partida y se colocaba una nueva porción de tela sobre las puntas. Además, la máquina necesitaba una aguja curva.
La primera máquina de coser que funcionaba de un modo similar a las actuales fue fabricada por el americano Isaac M. Singer, en 1851. Era una máquina de coser de pespunte provista de aguja recta que se deslizaba verticalmente, y de patilla presentatelas. También fue la primera en ser accionada por un pedal.
Otro americano, Allen B. Wilson, inventó en 1852 el gancho rotativo, que hacía pasar el hilo de aguja alrededor de la canilla estacionaria (la primera máquina Singer tenía una lanzadera que oscilaba en línea recta). En 1954 inventó el transporte de cuatro pasos, y con ello se completaba el mecanismo básico de una máquina moderna; tanto es así que, a partir de entonces, los progresos llevados a cabo han sido cuestiones de mero detalle. La puntada de cadeneta de doble hilo había sido inventada, en 1851, por William O. Grover.
MAQUINAS MODERNAS
La mayoría de las máquinas de coser domésticas modernas disponen de una aguja oscilante que puede coser en zigzag. Bajo el tejido, en la placa de la aguja, hay un orificio alargado en el cual la aguja se mueve de derecha a izquierda, de modo que produce puntadas alternas. El ancho del zigzag puede ajustarse desde 0 (puntada recta) hasta 5 o 7 mm. Si además, se ajusta la longitud de la puntada, se consigue un zigzag abierto, útil para coser tejidos elásticos o para rematar bordes de corte a fin que no se deshilachen, o muy corto y apretado, que sirve para la confección de ojales a para hacer puntada de satén, es decir, puntada de bordado. Si se detiene totalmente el movimiento de avance, la máquina podrá coser botones o hacer costura de barra (refuerzos en los puntos de tensión). La puntada en zigzag también se empleaba en el dobladillo ciego (hecho por el dorso de las prendas), para lo cual se dobla la tela, con las caras exteriores juntas, y se dan las puntadas de modo que la punta de cada zigzag coja exactamente el doblez, pero no atraviese el tejido.
Las puntadas de fantasía se consiguen con cajas de levas, que hacen variar el ancho del zigzag y el sentido de la alimentación, de acuerdo con un patrón prefijado.
Las máquinas de coser industriales llevan a cabo éstas y otras funciones, pero son mayores y mas pesadas y tienden a estar especializadas para una sola función (p. ej., hacer ojales). Casi todas ellas dan puntada de cadeneta. Hay muchas versiones complejas de puntadas de cadeneta, para dar puntadas extrafuertes en telas pesadas; en algunos casos, se llegan a emplear nueve hilos de una vez.
La industria de la confección ha comenzado a emplear el automatismo; en efecto, muchas máquinas están programadas para hacer operaciones completas, como por ejemplo cuellos de camisa. Se han hecho experimentos con máquinas para coser sin hilo, las cuales, mediante unas agujas huecas, inyectan un fluido en el material que se ha de coser, y ese fluido es endurecido luego por tratamiento térmico para hacer la "costura". Pero éstas ya no pueden ser consideradas verdaderamente máquinas de coser.
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